PSOL2
Tesis para el IV Congreso del Partido Socialismo y Libertad / PSOL de las corrientes Enlace-CSOL-CLV.
 
Con el cambio drástico de la situación política, Brasil entra en la oleada mundial de indignación. La tarea que se plantea a la militancia en el IV Congreso del PSOL es asegurar la victoria de las posiciones del partido en sintonía con el espíritu del levantamiento de junio.
I. Situación Internacional
1. La crisis que comenzó en 2007/08 en los EE.UU. sigue sin dar signos de llegar a su fin. En su fase aguda, en 2008/09, las burguesías del mundo olvidaron la consigna de “menos Estado” y sus gobiernos inyectaron miles de millones de dólares y euros en la economía, para salvar al sistema financiero y a las grandes empresas. Desde 2010, se inclinaron por otra línea de política económica. El esfuerzo pasó a ser, básicamente, reducir los déficits públicos, ampliados con otro tipo de gastos, y controlar el crecimiento de los stocks de deuda. Las más extremas de estas políticas han sido implementadas en el sur de Europa. Provocan fuertes recesiones que reducen el PIB y los ingresos. Lo que se deja de gastar de un lado, no se recauda por otro, y la deuda pública crece en proporción al PIB. El objetivo, más allá de controlar el gasto público o reducir la deuda, es abaratar el coste de la fuerza de trabajo y los impuestos en favor del capital.
2. La crisis ambiental, menos visible que la crisis económica, pero más profunda, coloca toda posibilidad de alternativa burguesa a la crisis en un callejón sin salida. La concentración de dióxido de carbono (CO2) ya supera las 400 partes por millón. Los combustibles fósiles, la mayor fuente de emisiones de CO2, son la fuente principal de energía que impulsa la máquina capitalista y tienen un gran peso en la acumulación capitalista: por ejemplo, 6 de las 10 mayores empresas por ingresos, son petroquímicas. La quema de estos combustibles ha llevado a una mayor incidencia de olas de calor, inundaciones y otros fenómenos cuyos efectos son profundamente desiguales. Recae en mayor medida en las pequeñas naciones, sobre los pobres y las mujeres, sobre los pueblos indígenas y otras comunidades que dependen de losmodos de vida tradicionales. Por lo tanto, estos sectores están en la vanguardia de la lucha contra la crisis ecológica, sobre todo en el enfrentamiento con la agroindustria. El empeoramiento de la crisis climática es inevitable, a menos que más de las 4/5 partes del carbono fósil permanezca en el subsuelo. Pocas cosas resultan tan claras como la incapacidad del capitalismo para hacer frente a la crisis ecológica. Esta confrontación, más allá de golpear los intereses de los sectores clave de la economía capitalista, también exige abandonar la lógica del crecimiento infinito de la acumulación del capital y por lo tanto la producción por la producción. La ruptura con la economía capitalista es la única alternativa realista, si queremos evitar un futuro catastrófico.
3. Vivimos, desde 2011, una situación internacional de crecientes luchas. La primavera árabe ha abierto un largo proceso de movilización y transformación; Europa ha sido testigo de manifestaciones de indignados, y ha vivido grandes procesos de huelgas y luchas contra las políticas de austeridad; la indignación ocupo Wall Street, y se extendió por los EE.UU., y movilizó a los estudiantes chilenos y de Quebec, reunió a multitudes en las calles de Turquía y llegó con fuerza a Brasil. Se ha combinado una crisis social y económica profunda y duradera con el crecimiento de las luchas de la gente de diversas partes del planeta, con la participación de múltiples actores sociales: trabajadores, jóvenes, mujeres, indígenas, campesinos pobres, los que sufren de racismo, desempleados. En algunos casos, y en regiones clave del planeta, los levantamientos populares cambian la correlacción de fuerzas y el orden regional. En el norte de África y Oriente Medio los procesos revolucionários permanecen inconclusos, como se encuentra ahora en Egipto y en la lucha contra el dictador genocida Assad.
El continuo cambio de la situación política internacional abre nuevas posibilidades para la construcción de una izquierda socialista de masas, porque el proceso de reorganización de la clase trabajadora se desarrolla ahora con millones de jóvenes, trabajadores y mujeres.
4. Con luchas, rebeliones y victorias contra las políticas neoliberales de principios de siglo XXI, los pueblos de América Latina fueron protagonistas del enfrentamiento contra el imperialismo, dando inicio, por lo menos, a un proceso revolucionario que propuso abiertamente la construcción del Socialismo (Venezuela). Gran parte de estas movilizaciones cuestionaron el uso de los recursos naturales y su expropiación directa por el capital internacional. El proceso de ruptura en estos países, aunque no finalizado, cuestionó la lógica de la división internacional del trabajo en la región, promoviendo, desde un principio, una mayor nacionalización del petróleo (Venezuela) y del gas y el agua (Bolivia), y la auditoría de la deuda (Ecuador ), y abrió una brecha para las políticas sociales. Por todo esto, la región sigue siendo un objetivo central de los EE.UU., que reactivó la Cuarta Flota en el Atlántico Sur, promoviendo golpes de Estado en Honduras y Paraguay y otros intentos más en países del ALBA. Por otra parte, la CIA y la NSA sabotean y interfieren en todo el continente -como demuestra el escándalo de espionaje de internet en Brasil.
5. La presencia militar directa de EE.UU. ha aumentado de manera constante, sobre todo en Colombia, donde la intervención tiene como objetivo utilizar al gobierno como un agente de la intervención en América Latina, boicoteando de todas las formas posibles los necesarios diálogos de paz, en La Habana, entre el gobierno y la guerrilla, manteniendo la política de paramilitarismo y terrorismo de estado. La entrada de Colombia en la OTAN convierte a este país “en el Israel de América Latina”. Es un deber de PSOL comprender este proceso y apoyar las negociaciones de paz y las luchas populares.
6. La construcción de un modelo sub-imperialista en Brasil, dirigido a fortalecer los principales sectores del capital en la región (agroindustria, multinacionales de materias primas, constructorasy bancos), provoca que los estados que fueron vanguardia a princípios del siglo vivan dificultades y enfrenten el riesgo de recesión, si no aparecen en el horizonte políticas de ruptura global con el imperialismo. Afortunadamente, una nueva ola de rebeliones juveniles y populares, como la gran lucha nacional de los estudiantes chilenos, la lucha contra el fraude electoral en México, las manifestaciones urbanas de Perú, y ahora la primavera de indignados brasileños y uruguayos, puede abrir un nuevo ciclo de las ofensivas de los explotados. La revolución brasileña pasa por la revolución de América latina y tenemos que ser cada vez más solidarios y permanecer unidos a los procesos de nuestro continente.
 
II. Situación brasileña: un cambio en la situación política y en la correlación de fuerzas
1. Hace pocos años comenzó la reanudaciónde la actividad social en Brasil y los nuevos movimientos ya dieron una señal de sus características más evidentes: la llamada a ocupar las calles y una organización más horizontal. Se intensificó en 2012, con el mayor número de huelgas desde 1996, una tendencia que se confirmó en 2013. Además de la lucha por mejores salarios y condiciones de trabajo, se multiplicaron las movilizaciones por un amplio y variado programa. Contra el conservadurismo homófobo, sexista y racista, crecieron los participantes de la Marcha de las Putas, tomando las calles una joven generación de feministas, así como las luchas de los pueblos indígenas de todo el país, cada vez más visible, sobre todo en contra de la construcción de la monstruosa presa de Belo Monte.
2. También aumentó la revuelta y la organización contra la política de reclusióny exterminio de los más pobres de las periferias, sobre todo de niños, adolescentes y jóvenes negros, la lucha de los sectores populares por los derechos a la vivienda y contra los desalojos y “reurbanizaciones” segregadoras, en particular las derivadas de megaeventos deportivos. Los nuevos movimientos surgieron y se convirtieron en protagonistas, suplantando a las formas tradicionales de organización de clase del ciclo anterior burocratizadas durante la adaptación del PT al status quo. De todos modos, no es un proceso lineal, sino que cambia constantemente, como todo proceso social.
3. El renacimiento de los movimientos reaccionaba contra las dificultades de la situación económica y de las recetas de “austeridad” del gobierno. Si la situación económica se deteriora para todos los que viven del trabajo, el problema es mucho más grave para los más jóvenes, ya que están sometidos a subempleos y prácticasmal remuneradas (cuando se pagan) o dependen directamente de su família para estudiar. En este sector, la insatisfacción con el conservadurismo socio-conductual, con la corrupción de los gobiernos y parlamentos y con el carácter represivo de los estados es mucho mayor que para el resto de la sociedad.
4. La insatisfacción estructural con la mala calidad de los servicios públicos y de la infraestructura urbana vino a chocar, en los últimos dos años por lo menos, con un festival de beneficios al capital concedidas por los gobiernos. Privatizaron los puertos, aeropuertos, carreteras; disminuyeron los impuestos; facilitaron los préstamos a empresarios y latifundistas, volvieron las subastas del petróleo. Por último, las facilidades dadas a la FIFA y a sus patrocinadores convierten a los estadios en escenarios de lujo y someten parte del territorio nacional al control extranjero y a la represión pura.
5. Fue en este contexto donde la combinación de la lucha contra el aumento de los precios de los transportes públicos con la indignación contra la represión policial y la rebelión contra los gastos y el modelo excluyente y represor de la Copa llevaron a la explosión de las jornadas de junio.
Hubo un levantamiento popular nacional, cuyo eje central fue la juventud. Movilizaron a miles de estudiantes, a trabajadores y trabajadoras contra todo tipo de gobierno y cámaras legislativas, contra prácticamente todas las instituciones existentes, por el fortalecimiento de los derechos humanos y la democracia real.
6. Sectores de la derecha intentan disputar la iniciativa y el caracter de las manifestaciones, impulsados por los medios de comunicación, en particular elGlobo, basándose en una amplia desconfianza hacia los partidos, sobre todo hacia los partidos que vienen de una tradición de izquierda, y que en el poder frustraron a millones de ciudadanos. Los jóvenes que entran en la escena política después de diez años de gobiernos del PT no ven ninguna diferencia entre estos gobiernos y otros partidos. Pero los partidos tradicionales de la derecha tampoco tienen la legitimidad para tomar las calles; la disputa del movimiento por la derecha no ha generado resultados significativos.
7. El proceso fue altamente progresivo. El medio que ha marcado las movilizaciones, y ha dado lugar a las primeras victorias, fue la salida de las masas en las calles. Otros métodos de lucha fueron la confrontación sistemática con la represión policial, el bloqueo de carreteras y calles y las acciones ofensivas sobre los palacios del gobierno, el Congreso Nacional y las cámaras legislativas. Las sucursales bancarias fueron asediadasseñalando la indignación contra el capital financiero. Las grandes manifestaciones han abierto una rica dinámica de actos diarios, con múltiples actores, con múltiples reivindicaciones; una intensa politización de la sociedad, de reuniones y foros amplios, de diversos sectores sociales.
8. A diferencia de otros periodos de grandes protestas en el país –Directas Ya, en 1984, Fora Collor en el 92- este levantamiento no presenta un liderazgo nacional con autoridad. Se dio un corte generacional: los cientos de miles de jóvenes que salieron a las calles no tienen referencia en la historia del PT, PC do B, CUT, UNE. Ellos visualizan estos partidos y organizaciones como lo son hoy y los conceptúan como enemigos.
9. Las centrales sindicales, incluso de la izquierda socialista, estuvieron ausentes durante las tres semanas decisivas. Su falta de acción es un síntoma de la creciente burocratización del movimiento obrero en las últimas décadas. No es coincidencia que los jóvenes indignados no sólo no tengan ninguna referencia sindical sino que, a veces, los colocan en la misma posición que los partidos institucionales. Fueron los movimientos y grupos sectoriales y sociales más jóvenes los que han contribuido a impulsar las movilizaciones y fueron reconocidos por esto. En la juventud, tenían peso sectores con reivindicaciones específicas, como el MPL en Sao Paulo (y movimientos similares en distintas ciudades) en el tema del transporte urbano, grupos y estructuras autonomistas, e incluso corrientes amplias de jóvenes impulsadas por militantes del PSOL. En la lucha contra las irregularidades de la Copa Del Mundo, los comités populares ayudaron a politizar el debate y a garantizar la confrontación contra los excesos de la FIFA y de los gobiernos. Destacaron también los movimientos populares por la vivienda y de los jóvenes de las periferias urbanas.
10. Los gobiernos federal, estatales y municipales, así como las cámaras legislativas, se pusieron a la defensiva, obligados a aceptar la reducción de precios en el transporte público, y anunciaron rápidamente diversas medidas preventivas con el fin de salvar los muebles. Aún así, hubo una drástica disminución del prestigio de los distintos niveles de gobierno. La gente tomó gusto por las manifestaciones callejeras y se enteró de que éste es el camino a la victoria. Esto trae una nueva conciencia social y política del pueblo brasileño y es, sin duda, un cambio en la correlación de fuerzas entre las clases sociales. Existe, por tanto, un cambio en la situación política y se baraja un cambio de escenario, incluyendo el electoral de 2014.
11. La conciencia del movimiento es algo confusa: nacionalista, democrática, de lucha por los derechos sociales. Después de todo, la gente entra en este proceso de indignación, pero muy influenciados por el sentido común y por los medios, después de años de reflujo y baja actividad colectiva y política. El sentimiento anti-partido es legítimo porque expresa un rechazo a los partidos institucionales. Pero también afecta, indirectamente, a los partidos de la izquierda socialista, pues en el acervo común, el PT es de izquierda.
12. Hay diferencias entre las políticas defendidas por las diversas fracciones de la burguesía y por los partidos institucinales: los partidos de la derecha tradicional aprovechan la situación para desgastaral PT, mientras que éste lucha por recuperar la iniciativa política y superar el desgaste. Los principales medios de comunicación buscan el equilibrio entre ambos y condenan las movilizaciones más contundentes. Sin embargo, estas directrices tienen algo en común: poner fin a las manifestaciones y reanudar el curso “normal” de la vida política.
13. Las alternativas en disputa en esta nueva situación política son: por un lado, la profundización del movimiento, la construcción de una nueva hegemonía en la izquierda, la construcción de una alternativa de izquierda al PT y a todos los partidos institucionales, avanzar en propuestas concretas para el fortalecimiento de los derechos humanos y la democracia real, comprometerse con la lucha de los jóvenes, especialmente los de los suburbios, criminalizados; y por otro lado, la contención del movimiento, su conducción al juego institucional “normal”, y el mantenimiento de la polarización entre elPT y sus aliados, y la derecha tradicional. Del primero, saldrá la base para la construcción del nuevo proyecto socialista.
 
III. Nuestra base programática y la orientación del PSOL para el período
1. La nueva situación política de Brasil está mostrando sintomas de retroceso. El descontento con los gobiernos y los parlamentos sigue siendo alto. El gobierno federal no ha recuperado la iniciativa política, porque no consigue la unidad con el PMDB para presentar una salida a la crisis.
2. En la lógica del gobierno y del capital, donde un gran crecimiento económico supone la única manera de dar migajas al “piso de abajo”, laconfirmación de la perspectiva de crecimiento del PIB en torno o por debajo del 3% aparece, finalmente, como el único indicador favorable al discurso petista: impulsado por los despidos en la industria, el desempleoha vuelto a crecer, aunque ligeramente, después de años en un nivel bajo. A las dificultades impuestas por la crisis económica en las balanzas comerciales y de pagos, el gobierno responde com la receta neoliberal tradicional. Para asegurar el superávit primario, reitera los recortes en el gasto público, mientras que reduce impuestos para las grandes industrias, eleva los tipos de interés, promueve nuevas privatizaciones y apuesta por las obras del PAC (N.T. Programa de Aceleración Del Crecimiento) y los mega-eventos deportivos.
3. Las grandes manifestaciones nacionales en las calles abriránel camino para luchas y reivindicaciones sectoriales, que tienden a continuar: huelgas por salarios, por mejoras en el transporte, por la vivienda, por la educación, por la salud, etc. En algunas capitales, la movilización general contra los gobiernos y cámaras legislativas mantienen el método de ocupación de los edifícios de los consejos municipales, legislaturas, protestas en los palacios de gobierno. En Río, el Fora Cabral surge como resultado tanto del desgaste anterior del gobernador, que se profundiza, como por el descontrol de la represión policial. Este proceso ha favorecido la expansión de formas de organización y espacios de articulación del movimiento.
4. En este escenario, el 11 de julio fue esencialmente un día de manifestaciones y huelgas convocadas de manera burocrática, de arriba a abajo – por lo general sin consultar a las bases y sin reuniones, sin campañas, sin análisis de pautas – por el viejo aparato del movimiento sindical (llegando a pagar a trabajadores para realizar acciones em la calle). No hubo una participación de clase, ya que en muchos lugares hubo acuerdo con el empleador. Aunque nuestra participación en esta jornada de luchas ha sido correcta, ya que compartimos puntualmente las reivindicaciones presentadas, existe una brecha entre las antiguas y burocratizadas organizaciones de la clase obrera y entre las nuevas formas de movilización, organización y convocatorias de la nueva generación, que no se ve representada por las viejas centrales sindicales. Es absolutamente incorrecto la valoración de que “la clase obrera entró en juego” el 11 de julio. En primer lugar, porque una gran parte de la clase ya estaba en las calles en las jornadas de junio; la inmensa mayoría de los jóvenes que se movilizaron son asalariados en los más diversos sectores de la economía. La diferencia estriba en que las calles no estaban tomadas por sus organizaciones tradicionales, y mucho menos bajo la disciplina de la burocracia. En segundo lugar, gracias a los métodos burocráticos, una gran parte de la clase no se movilizó. Aún así, el 11 de julio originó manifestaciones positivas, en particular en el sector del transporte y en los movimientos de la periferia que aprovecharon la jornada de lucha. Pero los intentos de las burocracias sindicales de intervenir para controlar el movimiento fracasó.
5. Las fuerzas pro-gubernamentales, sin embargo, no han muerto en el campo social. Los intentos de reanudar la ofensiva del institucionalismo vienen ahora de la autodenominada “Articulación de la juventud brasileña” (compuesta por UNE, UJS, PT, PCdoB, Consulta, Levante Popular da Juventude), y las convocatorias de asamblea de los Movimientos Sociales, organizado por el MST. Hay que tener en cuenta los llamamientos de las direcciones políticas pro-gubernamentales menos deslegitimadas, como es el caso del MST, considerando tambien que se trata de una organización cuya dirección se encuentra en el radio de acción del gobierno menos identificado con el régimen (es el movimiento más vívidamente recordado como cuestionador de  la institucionalidad, dado su papel contestatario durante los años de Fernando Henrique Cardoso, abandonado por los gobiernos petistas). Sin embargo, la propuesta conjunta de los líderes del MST supone otro intento más por recuperar el control de los movimientos para vaciar y domar la reacción de las calles. Al preservar al gobierno, no hay nada anti-sistémico en la presente propuesta.
6. Nuestra actitud hacia las iniciativas del lado del gobierno y de las burocracias sindicales debe ser muy clara: somos oposición de izquierda, queremos que las masas regresen a las calles sin el control de los aparatos, en oposición a todos los gobiernos e instituciones. Podemos tener unidad puntual con algunos de estos sectores, y realizar iniciativas conjuntas, pero no vamos a constituir frentes únicos o bloques permanentes con ellos. Vamos a participar de las movilizaciones y de los días de luchas y de paros con nuestro perfil independiente, dando prioridad a la relación con los foros y organizaciones más autónomas de la clase y de la juventud, luchando contra los viejos métodos, contra los calendarios cerrados y sin proteger al gobierno federal.
7. Defendemos que resulta necesario retomar la movilización de las principales reivindicaciones de las calles:
a) abajo la represión, desmilitarización de la policia, detener el genocidio de la juventud pobre y negra,
b) transporte público de calidad, con grandes inversiones en movilidad urbana, y coste cero para la población
c) contra los delitos en nombre de la Copa del Mundo, con auditoría de obras y contratos y sin destinar ni un centavo más de dinero público para el mundial del fútbol,
d) 10% del PIB a la educación pública, sin existencia alguna de tasas;
e) 10% del PIB a la sanidad pública del estado, rechazandola cortina de humo levantada por el gobierno en torno a la falta de médicos, que aun siendo real, no es ni el único ni el principal problema de sanidad;
f) auditoría de la deuda pública con la suspensión inmediata del pago de los intereses, para garantizar recursos para las áreas sociales,
g) derecho irrestringido a la huelga, con el fin de prohibiciones y sanciones a los sindicatos ,
h) fin inmediato de las expulsiones de las comunidades por las construcciones de los mega eventos y mega-proyectos, con la devolución de sus tierras o con una indemnización en viviendas dignas;
i) demarcación de las tierras indígenas y no a la construccion de la presa de Belo Monte;
j) la suspensión inmediata de todas las subastas programadas de petróleo, en particular de la venta de Libra, el mega-yacimiento del presal, con entrega prevista para el mes de octubre;
k) debate inmediato sobre las directrices energéticas nacionales, a favor de la lucha contra el uso de combustibles fósiles
l) por la reforma agraria agroecológica;
m) defensa de los derechos humanos, de los derechos de las mujeres, en contra del racismo, la homofobia y la intolerancia religiosa,
n) contra la reducción de la edad de responsabilidad penal y de cualquier proyecto de ley que aumente la duración de internamiento (privación de libertad) de los adolescentes;
o) contra la privatización de bienes públicos e infraestructuras, suspensión de la privatización de los puertos, aeropuertos, ferrocarriles y carreteras;
p) congelación del precio de los alquileres, acompañado de una política amplia de vivienda;
q) moratoria para todos los desalojos y embargos en la ciudad y en el campo,
r) democratización de los medios de la comunicación; revisión de las concesiones de las radios y de las televisiones, con la extinción de las otorgadas a políticos y entidades religiosas; aprobación del Marco Civil de Internet, apoyo a radios y TVs comunitarias, banda ancha universal y de calidad;
s) reforma tributaria progresiva, aumento de los impuestos sobre propiedad y herancia, ¡impuesto sobre las grandes fortunas!
8. En este programa hay que añadir la propuesta de una solución a la crisis política. El rechazo al sistema político, un componente importante de las manifestaciones de junio, nos exige consignas democráticas y de transición que abran el debate sobre tal negativa, presentando una salida de conjunto para el país. A diferencia de los referendos constituyentes limitados, tenemos que lanzar, propagandísticamente, la idea de que queremos debatir todo, por lo que se propone una Asamblea Constituyente soberana, unicameral, eligida proporcionalmente sobre la base de “cada ciudadano un voto” (sin las distorsiones generadas por la existencia del número máximo y mínimo de legisladores por cada estado), con financiación pública exclusiva y igualitaria para la campaña, con un mismo tiempo de televisión para todos y la posibilidad de candidaturas individuales (fuera de los partidos registrados).
9. La propuesta de una Asamblea Constituyente no debe impedir, sin embargo, la formulación de un proyecto político-institucional inmediato, de agitación, por una reforma política para 2014, basada en la financiación publica de las campañas, en la revocabilidad de los mandatos, en el fin de la reelección, en la congelación de los sueldos de los parlamentarios, en la prohibición de todo y cualquier nepotismo, y en el fin de las enmiendas presupuestarias individuales.
 
IV. PSOL: el partido necesita elegir entre dos proyectos antagónicos
1. Antes de junio, dos movimientos contradictorios confluían en el PSOL. El primero consistia en la confirmación de la viabilidad del diseño original del PSOL, que se puede resumir como el proyecto de construcción de un partido socialista, anti-capitalista, de oposición de izquierda a los gobiernos del PTy sus aliados, y a todos los partidos de la derecha en Brasil. A pesar de sus deficiencias políticas, y de las difíciles condiciones que ha afrontado, este proceso tuvo importantes avances manifestados en las campañas y en los resultados de las elecciones de 2012 en varias ciudades. El segundo se erigía en un movimiento a favor de la adhesión a la concepción de la construcción del PSOL como un partido que no difiere fundamentalmente, desde el punto de vista programático, del  PT actual  o de algunos de sus aliados.
2. Algunos de los problemas que pesan negativamente en el PT son claros: la mala comprensión de la naturaleza del Estado burguês; la ambigüedad en la visión estratégica de la vía hacia el socialismo; la falta de debate sobre la financiación de los partidos (y de sus campañas); excesiva autonomía de los mandatosparlamentarios; escasa discusión sobre la relación del sindicalismo con el partido y los procesos de burocratización que se ha vivido. Esto define un programa de discusiones obligatorias para los militantes del PSOL, que debería afrontarse con una sucesión de debates y de formaciones políticas, constituyendo la plataforma esencial para los/las candidatos/as en las próximas elecciones.
3. Algunas de las características antagónicas en las exigencias del proyecto inicial del PSOL, estuvieron presentes desde muy tempranoLas más negativas fueron los criterios (o la falta de criterios) empleados, en muchos casos,  para la afiliacióny el “déficit democrático” y participativo en la organización del partido: el PSOL nunca tuvo um adecuado funcionamiento de su dirección ni de organización de sus militantes de base; nunca existió una satisfactoria cultura democrática en el partido. Por otra parte, desde el principio, padeció un excesivo electoralismo. Sin embargo, predominaba la idea de construir un partido como oposición de izquierda a los gobiernos del PT y de sus aliados.
4. Desde 2009, han crecidolas manifestaciones de posibilismo que caracterizaron al PSOL. Particularmente negativa fue la alianza electoral hecha en Amapá con el PTB, en 2010, en contra de la posición expresa de la dirección nacional. Este posibilismo se amplió en 2012, cuando se implementó una táctica eléctoral que incluía una política de alianzas electorales, mucho peor que la practicada por el PT a finales de los años 90, cuando su trayectoria hacia la derecha ya estaba clara. Una resolución de laEjecutiva Nacional de PSOL reeditó la linea del “frente popular del PT de los años de 1990″ en una versión empeorada (con la inclusión, que el PT no hacía, de un espacio para los denominados “partidos de alquiler”). Esta resolución fue ratificada y agravada en la reunión de la Dirección Nacional. Para empeorar las cosas, en la segunda ronda en Macapá, las alianzas se hicieron con el DEM, PSDB y PTB, algo aún no permitido en estas resoluciones, y en Belén el partido se confundió políticamente con el gobierno federal.
En 2013, parte de los principales sectores del PSOL que abogaban por esta política se incorporó al partido de Marina Silva (“Rede Sustentabilidade“) ya en su lanzamiento oficial.
5. Si el posibilismo electoral de algunos sectores del PSOL ya entraba en conflicto con las necesidades del partido antes de junio, este problema se acrecentó despues. Cuando la masa indignada salió a las calles expresando su descontento con el sistema político brasileño, se hizo evidente que el PSOL necesitaba acentuar sus diferencias con este sistema, y no confundirse con ella. Imagen emblemática de lo que el partido no puede hacer es la lamentable foto del senador Randolfe con la presidenta Dilma Rousseff, como un niño que quiere aprovechar el apoyo de su madrina política.
El PSOL necesario en la actualidad no es un partido que afirma su voluntad de diálogo con la máxima representante de las instituciones políticas brasileñas; es un partido que quiere expresar la justa rebelión contra ella. ¡Necesitamos una ruptura total con la “política tradicional”, con sus trueques, con sus negocios! ¡Tenemos que recuperar la independencia política de clase en el PSOL!
6. Esto no significa dejar de disputar y ganar las elecciones. Pero, como se mostró en muchas ciudades, en 2012 (en especial Río y Fortaleza), se trata de renunciar a un modelo de campaña, incluyendo un potencial de crecimiento mucho mayor que el posibilismo que se ha defendido.
7. El problema político central es que el giro a la izquierda en la situación política actual demostró com mayor claridad la institucionalidad ubicada en el PSOL. Es un error cualquier propuesta de alianza con el institucionalismocontra un golpederechista inexistente. Queremos otro régimen político, basado en la participación política directa de las masas, y no en las estructuras políticas de la “Nueva República” gestionado por el PT y su “base aliada”. Por consiguiente, instamos a la movilización de todos los tipos que surgen y se rebelan contra el institucionalismo.
8. En junio, los jóvenes en las calles exigieron DEMOCRACIA REAL YA. Nos identificamos con esta consigna, y defendemos la DEMOCRACIA REAL YA, también en el PSOL. Ya no es un partido de afiliados que no participan (excepto para elegir a los delegados) y con una dirección vertical, sino un partido de miembros activos, con un perfil militante, organizados en núcleos, con asambleas ordinarias para el debate y la deliberación. Con un funcionamiento periódico del conjunto de sus órganos, la divulgación de todos los debates (y no sólo la posición mayoritaria), con sectores organizados y valorados. Con espacios colectivos de formación política y discusión de los elementos fundamentales de un nuevo proyecto socialista para Brasil y América Latina.
9. Una cuestión que debe ser decidida en el Congreso del PSOL es la candidatura a la Presidencia de la República, en 2014. Es necesaria la aprobación de una candidatura en sintonía con las posiciones de izquierda, y con los aires nuevos traídos por las grandes movilizaciones. En estas elecciones, el PSOL debe justificar su candidatura contra el PT y sus aliados, contra las candidaturasde la derecha, y en contra de Marina Silva. La diferencia con esta candidata será una cuestión clave, exigiendo que el PSOL supere sus brechas programáticas en este terreno: hay que poner en el centro de nuestro programa la crítica al desarrollismo y la defensa del ecosocialismo.
10. Queremos un partido de luchas, de movimientos sociales, volcado en las movilizaciones autónomas, independientes, auto-organizadas por la juventud y los trabajadores contra el gobierno y las instituciones del actual régimen político. Por esto es urgente: UN PSOL DEMOCRÁTICO, YA!
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