Declaración de Pueblo en Marcha

Durante ya demasiado tiempo, las clases dominantes europeas han instalado en el viejo continente una ideología archicapitalista que, bajo la falsa alternancia entre partidos conservadores y socialdemócratas, esconde un asfixiante consenso neoliberal. Las políticas de austeridad, los programas de ajuste y la alineación más estricta con los intereses del imperialismo, han campeado por ya demasiado tiempo en el viejo continente. El neoliberalismo no ha sido, para los europeos, solamente una ideología de exportación. Por el contrario, desde mediados de los años 70, los países de Europa vienen implantando las recetas de ajuste sobre sus propias poblaciones, como parte de una virulenta ofensiva mundial del capital contra los pueblos trabajadores del mundo.

Esta ofensiva de la clase dominante se dio en el marco de una Unión Europea creada desde y para los más poderosos y aventajados. Se avanzó hacia el mercado común y la unificación monetaria, sin una paralela integración en términos políticos y sociales que favoreciera a los pueblos y no sólo a los mercados. La UE, en lugar de ponerse al servicio de los trabajadores y el pueblo, se direccionó para favorecer la implantación o profundización de reformas neoliberales en todo el continente.

Esta situación ha llevado a un significativo deterioro de las condiciones de vida del pueblo trabajador europeo, incluso en potencias imperialistas o aliadas con el imperialismo como Inglaterra o Alemania. Sin embargo, la ofensiva neoliberal se ha sentido con la máxima virulencia en los países de la periferia europea, entre ellos, Grecia. Estos países han visto diezmada su industria y destruidas sus históricas conquistas sociales, a raíz de la imposición del consenso neoliberal europeo. Esta imposición se dio, asimismo, en un marco de debilitamiento de los Estados nacionales y sus capacidades soberanas, en contextos donde la toma de decisiones tendió a depositarse en organismos transnacionales muchas veces ajenos al control popular y democrático.

La ofensiva de los de arriba, sin embargo, no se dio sin respuestas desde abajo. Ante la ostensible incapacidad de las políticas neoliberales para garantizar unas condiciones de existencia dignas para las amplias mayorías, los pueblos tomaron la calle. En Grecia se dieron masivas protestas contra las medidas de ajuste y austeridad, incluyendo cerca de 30 días de huelga general. De esta experiencia de lucha acumulada por el pueblo griego, y ante la descomposición de los partidos tradicionales, surge SYRIZA como alternativa política capaz de enfrentar las políticas de ajuste en el plano político y electoral.

En un contexto donde, al mismo tiempo, se da un crecimiento de la extrema derecha (desde los ultraconservadores de Nueva Democracia hasta los neonazis de Amanecer Dorado); el triunfo electoral de SYRIZA es fundamental para poner coto al consenso neoliberal que se ha apoderado de Europa. Grandes desafíos se abrirán para el pueblo griego, de concretarse la probable victoria de SYRIZA. En cualquier caso, esta victoria resulta imprescindible para interrumpir las políticas de austeridad y generar, desde ejemplos políticos concretos, la posibilidad de nuevas experiencias de ruptura en otros países europeos. La conquista de un “gobierno anti-austeridad”, que esté dispuesto a enfrentar a las clases dominantes y sus programas de ajuste, puede ser el punto de apoyo para reanimar la movilización popular y sedimentar las condiciones de una transformación social radical. SYRIZA puede ser la punta de lanza de una respuesta anticapitalista hace mucho tiempo esperada en el continente europeo.

Desde Pueblo en Marcha expresamos nuestro apoyo, solidaridad y entusiasmo para con la gesta de los trabajadores y el pueblo griegos, encarnados en SYRIZA como apuesta política y electoral.

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