Por Francisco Farina 

Revista Sudestada


No fueron sólo pensadores, sino peregrinos de un camino posible y deseable hacia la revolución. En su recorrido se fueron encontrando, ineludiblemente, con el pensamiento de Marx. Comprendieron que la labor del filósofo alemán no estaba concluida. ¡No podía estarlo nunca! El marxismo concebido como idea viva, como cosmovisión del universo. A lo largo del siglo xx, un siglo de intentonas revolucionarias, revivieron el cuerpo teórico marxista como Frankenstein a su bestia, lo recuperaron de los sepultureros también llamados “ortodoxos”, “deterministas”, “idealistas” y demás, no sin errores, no sin contradicciones. Sus búsquedas fueron una aventura épica contra la charlatenería y la miseria humana. 

1930. Nació en Budapest, Hungría, en 1930. Fue alumno, amigo y discípulo de George Lukács. Formó parte de la “Escuela de Budapest” nacida bajo la influencia de su maestro. Ambos compartían el proyecto de actualización del pensamiento marxista y, sobre todo, de la obra El Capital. En 1956, se instaló en Italia y en 1959 en Inglaterra, donde vive en la actualidad.

1970. Su primera publicación, La Teoría Marxista de la alienación (1970), es una referencia intelectual sobre las formas de superar la alienación como recuperación de la humanidad (ver recuadro de Isabel Rauber). Casi diez años después, publicará un extenso trabajo: La obra de Sartre: la búsqueda de la libertad (1979), de reciente edición en Venezuela, donde hace foco en lo que significa para el individuo la búsqueda de libertad.

1995. Pero su obra cumbre será Más allá del capital. Hacia una Teoría de la Transición (1995). Allí se cristaliza la tarea de actualización y reescritura de El Capital. Quizá una de sus mayores virtudes sea que fue publicado en el auge del neoliberalismo a nivel mundial. Ya caídos los socialismos “reales” y con un horizonte difuso para las izquierdas, Mészarós irrumpe con una obra que fundamenta la necesidad urgente de transformar la realidad, que analiza a la luz de los procesos de globalización y las derrotas pasadas. Allí desarrolla que el capitalismo no es la única forma posible de realización del Capital. A partir de esto, realiza una crítica de las sociedades poscapitalistas que no lograron destruir la lógica del Capital, donde predomina la división jerárquica del trabajo. Ricardo Antunes explica que “realiza una síntesis sin duda inspirado en Marx (particularmente, en las magistrales indicaciones de los Grundisse), pero también es tributario de la matriz ontológica de Lukács (con quien dialoga y polemiza fuertemente en varios pasaje de su libro) y además, de la radicalidad de la Crítica de la economía política de Rosa Luxemburgo, quien también lo inspira manifiestamente. El resultado es una síntesis original, que revisa nuestro pasado y nuestro presente, ofreciendo un manantial de herramientas para aquellos que apuestan a un futuro”.

2009. Mészáros comienza a convertirse en amigo y referente de las nuevas búsquedas de una sociedad emancipada, de los movimientos sociales y políticos que hacen una lectura crítica de las experiencias socialistas del Este europeo, los que empiezan a percibir que hay algo más profundo para remover y revolucionar que el propio capitalismo. Quizás para reforzar esta referencia, Mészáros visita el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en Brasil y declara que “sin los movimientos de masas, sin movimientos de base, no tendremos fuerza para contraponer las fuerzas hegemónicas de Estados Unidos”. De esta manera, se transformó en un autor de culto para los dirigentes sociales y políticos de América Latina, entre ellos Hugo Chávez, quien recomendó su lectura, especialmente Más allá del capital…, y fue citado en el famoso “Golpe de timón”. Fue tan así que el gobierno de Venezuela le adjudicó el Premio Libertador al Pensamiento Crítico por el libro El desafío y la carga del tiempo histórico: El Socialismo del siglo xxi (2009). Así se lo valoró en el veredicto: “Mészáros reconstruye con lucidez y originalidad el análisis de los procesos de lo que él denomina el ‘metabolismo social del capital’, abordando sus impactos sobre la supervivencia de la humanidad, la destrucción de la naturaleza, las nuevas formas de alienación, la mercantilización de la educación y la necesidad urgente de un proyecto revolucionario socialista”. El mismo Chávez le felicitó en persona: “Tus ideas han comenzado a echar raíces aquí. Ya te consideramos hijo de la patria de Bolívar, hijo de Venezuela”. También alguna vez se refirió a su obra cumbre diciendo que “es un libro de consulta diaria, casi que diaria para mí, un gran aporte al mundo sin duda”; y aceptamos la invitación del Comandante: “Es un libro para estudiar, para discutir, para reflexionar”.

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