Por Agustín Santella

Los años 1970 fueron de gran movilización social y política, quizás uno de los mejores momentos del movimiento obrero y las izquierdas. Hubo una explosión de luchas sociales, la radicalización ideológica en las universidades y en la sociedad, aparecieron nuevas formaciones de izquierda buscando una nueva vías revolucionarias. La generación revolucionaria de los 1970 fue seguramente de las más radicalizadas. Bajo la inspiración de las revoluciones como China o Cuba, y las luchas del tercer mundo (Vietnam!), entendieron que la posibilidad de cambiar el mundo era algo concreto y cercano.
Marcello Maggio escribió un importante libro de investigación sobre una de las experiencias menos conocidas y no menos interesante de esta generación revolucionaria (1). Conocemos las grandes rebeliones populares, o las acciones guerrilleras espectaculares, pero se sabe menos de la política cultura y periodística de las organizaciones revolucionarias. Maggio reconstruye pormenorizadamente la aparición del diario El Mundo, que surgió como una pieza importante de la “política de masas” del PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores). Este cotidiano de la tarde apareció entre el 28 de agosto de 1973 y el 13 de marzo de 1974 con 164 números en la calle.
El libro indaga en la dinámica de este medio desde una perspectiva del análisis comunicacional y periodístico, pero siempre estrechamente comprendidos dentro de los modos de la política, como parte de la estrategia de una organización partidaria, y en el contexto histórico más amplio. El lector encontrará aquí además una historia reflexionada y profundamente investigada del PRT. Tan solo por lo que se ve en estas páginas, podemos notar un autor que sabe de periodismo y de política, una buena combinación entre “análisis de la comunicación” e historia de izquierda.
Maggio las discusiones tácticas y estratégicas por las que atravesó esta organización marxista, por ejemplo, la comprensión del peronismo, de la democracia, la cuestión del sectarismo, de la lucha armada. La construcción de una prensa cotidiana de masas era pensada como parte de las políticas del “frente legal” usando los espacios que la legalidad permitiera. Pero no hay que olvidarse que el PRT venía desarrollando una política más bien ilegal. El autor se detiene en todos estos problemas de política, hace las preguntas, da la voz a los actores (mediante entrevistas a sus protagonistas).
La experiencia de El mundo se enmarca en la historia del periodismo obrero y popular en la Argentina, que se retoma en distintos momentos del texto. Otro marco muy interesante e instructivo del proyecto de este diario lo acerca al Partido Comunista argentino. Como frente legal y empresa, el PRT abrevó en la experiencia de cuadros del PC que estaban en el frente “económico”, una red de empresas que los comunistas gestionaban (cuyo organismo interno partidario de carácter secreto se llamaba el Directorio). Pero esto es apenas un aspecto de una relación política mayor entre PRT y PC. Los jóvenes revolucionarios intentaron un acercamiento serio a los viejos comunistas (ver pp. 88-93). Abrieron las responsabilidades editoriales del medio a periodistas formados miembro del PC, haciendo así de este empresa periodística o una organización con distintas tendencias, a pesar de ser una creación de una organización partidaria.
Esto le trajo problemas políticos al PRT, como era esperable, ya que en puntos importantes había contradicciones político editoriales sustantivas. El PRT no abrigó expectativas en el gobierno de Perón e Isabel, mientras que el PC dio un apoyo crítico. Recordemos que el PRT expulsó una fracción porque intentaba que el partido votara a Perón en 1973. La experiencia del cotidiano El mundo sin embargo constituyó un lugar de intercambios entre ambas organizaciones. La ruptura fue completa más tarde cuando el PC acusó públicamente de “terroristas” a los militantes del PRT. Este tipo de acusaciones era ya parte de los acercamientos que los “comunistas argentinos” buscaron con sectores de las fuerzas armadas, como se evidenciará lamentablemente en su bienvenida al golpe de 1976.
No solo el PRT sino Montoneros (luego el PC) ensayaron cotidianos con tiradas masivas para llegar al público mas amplio. El Mundo publicaba, según su director Manuel Gaggero, unos 150.000 ejemplares en su edición de la tarde, que competía con La Razón con sus 400.000 y Crónica con 250.000 ejemplares (p. 144). No son pocos diarios! Pero Gaggero reconoce que el diario no pudo procurarse ingresos propios. La inversión inicial fue un millón de dólares, con aportes de cien mil dólares mensuales provistos por la organización política. Más allá de las ventas, no tenían ingresos por publicidad. Maggio escribe que Gaggero tuvo una entrevista con alguien de la Presidencia para conseguir publicidad oficial. El gobierno lo habría hecho condicionando la línea editorial, por lo menos matizando su ataques frontales. Dado que El mundo no accedió, sino incluso incrementó su crítica, estos avisos nunca llegaron. El final de este cotidiano, no obstante, se debe a represión sistemática que el gobierno peronista ejerció sobre el periodismo, hasta llegar a su cierre. Antes de eso por supuesto hubo allanamientos de ediciones, amenazas de muerte, quema de ejemplares, etc.
Se trata de un libro de lectura indispensable para historiadores y militantes de izquierda. Esta investigación tiene muchos aspectos difíciles de resumir en esta reseña. Uno de ellos es el modo en que el periodismo masivo plantea la cuestión de la propaganda desde otro ángulo. Maggio expone detalladamente las formas que encontraron los editores de este diario para superar el elitismo, y poder comunicar sencillamente ideas críticas (a través por ejemplo de Fierrito, la caricatura que aparecía en tapa y contratapa, o hablando de temas como deportes o carreras de caballos). Esto a su vez se vincula con la relación entre partido e intelectuales, un asunto que se plantea teórica y empíricamente muy claramente en el libro. En sus casi 200 páginas este texto resume una meditada complejidad de temas históricos, políticos, teóricos y empíricos. Hay que mencionar aquí (aún cuando esta reseña no sea “académica”) que estamos frente a una investigación sistemática donde las hipótesis surgen del trabajo con las fuentes documentales y orales, de manera muy lograda.
En términos políticos lo indispensable del libro reside en que la izquierda se encuentra en un déficit evidente en su capacidad de producir un medio alternativo a la vez que masivo a la “prensa burguesa”. Este libro constituye una base empírica de la arquitectura y problemas teóricos y prácticos para este tipo de empresas indispensables si la izquierda quiere pasar de la marginalidad a una política hegemónica.
(1) Marcelo Maggio, “Diario El mundo. PRT-ERP: prensa masiva para una política de masas”, Editorial Cooperativa gráfica El río suena, Buenos Aires, 2012, 200 páginas.